¿Lo intentamos?

Ya va finalizando el 2014, un año en el que en el panorama social hemos vivido muchos cambios, novedades, incertidumbres, pérdidas, llegadas… pero, ¿y tú? ¿Conseguiste algo de lo que te propusiste? ¿Intentaste algo?

Antes de que empieces a torturarte pensando que tu vida sigue igual, párate y reflexiona ¿ese pequeño paso? Valóralo. Que nos encanta machacarnos, pero, ya es hora de que reconozcamos nuestros méritos. ¿Esa sonrisa? ¿Ese gesto amable? ¿Ese intento “fallido”? pero intento.

Antes de hincharnos a propósitos, debemos hacer una parada y valorar lo que SI hemos sido capaces de conseguir, esas cosas negativas que hemos evitado o disminuido, por ejemplo.

Y es que como cada año, con la llegada de la Navidad, sí, esa época que muchos odian y otros muchos aman, se nos llena la agenda de eventos, la cabeza de ideas y se nos vacía el bolsillo y las esperanzas de ser capaces de algo real. Igual es el momento de frenar, respirar, dedicarnos un piropo y ver las cosas de una manera más positiva. ¿Por qué nos cuesta tanto concedernos un capricho verbal? No te pido que te vayas de tiendas o que hagas esa locura que miles de veces te has planteado, solo que te quieras, que ya te toca. Cambia esa mala imagen de ti por un, “porque yo lo valgo”.

motivación

Tras este momento de darnos un piropo, te voy a contar algo que, por muy obvio nos parezca, se nos olvida: eres muy autoexigente, irrealista y crítico contigo mismo. ¿y por qué? Pues sencillamente porque no cortamos con el mismo patrón nuestros hechos que los de los demás, porque permitimos a los demás que no tengan éxitos sin que ocurra nada, pero a nosotros mismos… ¡ay amigos! ¡A nosotros mismos no nos perdonamos nada! Y quizá sea por la perspectiva con la que planeamos nuestros que haceres y nuestras metas… y eso, tenemos que reenfocarlo, porque si no entraremos en un bucle sin salida.

Os propongo estrategias para que si decidís proponeros algo os lleve al éxito y os motive para continuar y no tengáis ganas de tirar la toalla en el mismo momento en el que os lo planteáis.

Lo principal para conseguir nuestras metas es ser conscientes de lo que podemos realmente alcanzar y lo que no. Hay que ser realista y plantearse cosas que sepamos que podemos alcanzar, y que además en el camino ya veamos que va funcionando, puesto que eso nos motivará a seguir adelante ¿De que me sirve plantearme adelgazar 10 kilos si no valoro los 2 primeros? Los pasos pequeños pero firmes son nuestra mejor alianza. Yo siempre trabajo con cosas pequeñas y casi inmediatas con las personas que acuden a mi consulta, ya que eso proporciona seguridad, autoestima, confianza y ganas de seguir hacia delante. De nada me sirve que una persona con miedo, por ejemplo a coger un avión, se proponga un viaje de 9 horas, pero sí que me sirve el hecho de que se plantee comprar unos billetes para un viaje. ¿Por qué? Porque esa decisión no es la más fácil, de hecho es de las más difíciles, y la que desencadena casi que todo lo demás (teniendo en cuenta otras muchas cosa que no vienen al caso), pero ya te has atrevido. ¿Que luego no lo coges? No pasa nada, pero ya has avanzado un paso y tú lo has elegido.

Es importante estar motivados y querer de verdad generar ese nuevo hábito, perder ese miedo, hacer ese cambio… tiene que salir de nosotros. Todo cambio lleva una iniciativa, un proceso, una adaptación, no surge de la noche a la mañana, por ello hay que tener claro que vamos a tener que esforzarnos y ser constantes.

A continuación os dejo algunas ideas, no para hacer ese gran cambio o perder ese gran miedo, pero sí para hacernos la vida un poco más fácil y poder llegar a esas pequeñas cosas que siempre vamos posponiendo.

ES PREFERIBLE QUE LLEVES A CABO COSAS QUE SABES QUE EL GRADO DE ESFUERZO QUE TE SUPONEN NO ES MUY ELEVADO, PORQUE SERVIRAN DE ELEMENTO MOTIVADOR, GRATIFICANTE Y REFORZADOR.

1. Definir de manera concreta el objetivo.  Tener una imagen clara y precisa de aquello que quiero, con el máximo detalle, y visualizarlo. El poder visualizarlo de manera clara hace que el límite sea menor. Descríbelo, marca los pasos para lograrlo, hazlo lo más real posible.

2. Poner un objetivo realista. Si nunca antes has hecho deporte, no puedes pretender correr una maratón en 3 meses, pero si ir poniéndote en forma, por ejemplo. Es mejor ponerse pequeños objetivos, ya que los podemos ir alcanzando y no nos desanimaremos. Hay que ser consciente de las propias limitaciones, sí, pero también hay que saber que estrategias propias tienes para alcanzar tu meta. La motivación para continuar la mantendremos y veremos que el esfuerzo no nos es costoso.

 3. Anotar los objetivos. Hazte con un cuaderno y vete apuntando aquellos logros que vayas consiguiendo, como vas llegando a la meta que te propusiste. El ver que vas avanzando te reforzará para mantener esa conducta, seguirás animado y te darás cuenta de que eres capaz de conseguir aquello que te has propuesto.

Es un elemento muy motivador y reforzador, podrás visualizar la mejoría y será realista.

Poner un plazo a nuestra meta. A veces, para ciertos objetivos, es positivo ponerse un plazo para cumplirlo. Este tiempo debe ser razonable, todo proceso lleva su tiempo. Lo cierto es que nos encanta eso del “dicho y hecho” y no es así, tenemos que ser conscientes de que no tenemos que tener prisa, marcarnos un tiempo e irlo cumpliendo, ya que de lo contrario podemos frustrarnos al ver que no tenemos

Isabel Diego

www.isabeldiegopsicologia.com 

OS DESEO LO MEJOR PARA EL 2015!

 

 

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